Una Bellísima Fábrica de Agua
entre las Nubes (Real Alto)
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Mi familia polaca afortunadamente no pertenece a partido político alguno, nos hicimos amigos desde hace varios años, cuando venían a Vallarta un avión charter desde Frankfurt, Alemania. Inicialmente fueron mis clientes pero los últimos años ven la manera de venir desde Düsseldorf, donde viven ahora, para festejar mi cumpleaños en Vallarta y pasar unas dos o tres semanas aquí.
Aunque nos comunicamos en alemán, como buenos polacos son gente sin muchas complicaciones, que les gusta comer de todo y divertirse mucho, en las fiestas se vuelven verdaderos cosacos.
En esta ocasión decidimos regresar a San Sebastián del Oeste, pero esta vez en jeep para subir al cerro de La Bufa. (ver: San Sebastián en la intimidad)
Volvimos a comer en el comedor de “La Lupita” y disfrutar de hospitalidad y rica comida mexicana de Doña Bertha y su familia.
También volvimos con Don Cristino para llevar la que para nuestro gusto es la mejor raicilla de la región, la de su sobrino Juan Dueñas. Nos llevamos una grata sorpresa: el mismísimo Juan Dueñas estaba ahí y pudimos platicar algo acerca de esa plata líquida que él destila (comentario de mi autoría que él celebró).
Pero la celebración que siguió no la esperábamos, después de unas cuantas cervezas y algunas libaciones de la misma raicilla que les platico, llegó el mariachi, más cervezas heladas que Juan hacía aparecer como si fuera el mago de la fiesta, cantamos y bailamos todos ¡pero TODOS! Recuerdo haber bailado con chicas que salían de todos lados, mexicanas, australianas, americanas y por supuesto, polacas. Todos en la plaza de San Sebastián del Oeste!
Recuerdo haber preguntado si era el cumpleaños de Juan, pero no. Estábamos festejando el 15 de septiembre, nuestra independencia! El 18? Qué más da? Siguen festejando, el 16 todos, el 17 los jóvenes y el 18 los viejos. Qué fiestón!
Nos hospedamos en el Hotel Del Puente, tiene un bello y tranquilo patio interior y los precios son muy atractivos. A la mañana siguiente subimos en nuestro jeep rentado al cerro de La Bufa, como es tiempo de lluvias subir es una aventura y los paisajes del bosque son bellísimos para cualquier lado que voltees; pudimos ver abajo una hermosa panorámica de San Sebastián del Oeste y, aunque esta vez había nubes en el horizonte, con el cielo despejado desde aquí se puede ver la Bahía de Banderas.
Al acercarnos a la cima nos encontramos una desviación: La Bufa, hacia la derecha, y Real Alto a la izquierda.
Decidimos primero ir a visitar Real Alto, pensando que habría una capilla o un santuario antiguo que enriqueciera nuestra visita; no estábamos preparados para la sorpresa que nos esperaba. Tras un par de minutos y un par de curvas nos encontramos con una población en la cumbre de la montaña!
Y por supuesto también una iglesia, dedicada a Nuestra Señora del Rosario.
Para nuestra buena fortuna también nos encontramos con Don Alberto Aréchiga, quien está a cargo del mantenimiento del templo que data de principios del siglo XVIII. Esta joya colonial tiene un bello retablo que a principios de este siglo fue movido del altar mayor a un costado del templo. Don Alberto, en coordinación con el instituto Nacional de Antropología e Historia está trabajando para que siga luciendo las características de su construcción original, sobre todo para su fiesta el 7 de octubre.
Don Alberto me informó que cuando las minas estaban en actividad, Real Alto tenía 5,000 habitantes, de los que ahora solo quedan cincuenta.
Cuando salimos del templo paradójica y simultáneamente entrábamos en el reino de los cielos, Nuestra Señora del Rosario se había posado sobre las nubes. Fue un espectáculo impresionante y el mismo bosque se transformó en algo que parecía formar parte de un sueño.
Recuerdo que durante el descenso pudimos atestiguar como comienzan a formarse pequeños arroyos de agua fresca y clarísima, desde la cumbre misma de la montaña. Escenas que se repiten por nuestras sierras de El Tuito, San Sebastián y la Sierra de Vallejo.
Estas sierras están llenas de paisajes, vegetación y vida silvestre, algunas de sus especies están en peligro de extinción.
Invito a todos a visitarlas y ayudar a conservarlas, son generadoras de belleza y de vida porque son las fábricas del agua de que depende la vida de todo planeta. Enviar a un amigo
Eduardo Rincón-Gallardo
E-mail: toureps@prodigy.net.mx
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