Analogía.
Mientras corría por la playa como cada mañana, llegó a mi la reflexión de que cada año la vida trae consigo nuevos eventos y circunstancias ―adicionales a los que yo genero por mi cuenta― que de no estar bien cimentado con principios y valores, como le sucede a una maraña de ramas movida por el viento en el desierto, me moverán de un lado a otro sin permitirme alcanzar lo que mi corazón anhela. Alguien podrá decir que no estoy descubriendo algo nuevo, sin embargo estoy seguro que aunque quizás todos sabemos esto, muy pocos son verdaderamente conscientes de ello. Especialmente cuando se toca el tema de los principios y valores que Dios establece para vivir de acuerdo a Su Voluntad.
En esta analogía la playa es la vida,y al decidir levantarme temprano, todos los días elijo disciplinarme para correrla [vivirla]. La mayor parte del año entre el lugar donde las olas acarician la playa y los muros de contención de las calles o edificios frente al mar, existe un espacio muy amplio para correr. Yo puedo elegir hacer el recorrido por el área que es constantemente bañada por el mar donde la arena es compactada y firme, o por el área donde la arena se encuentra suelta y es más pesada.
Como en la vida, mientras corro en la playa, adicionalmente a mi actitud, a mí alrededor existen elementos y factores que pueden contribuir para que mi experiencia sea completamente nueva cada día.
¿Pero como la actividad de correr en el mismo lugar puede ser nueva cada día?.
Para comenzar es prioritario reconocer que “nuevo” nada tiene que ver con diferente. Lo nuevo no se conoce en ninguna forma!, o sea… es algo nunca antes visto, nunca antes experimentado.
Durante el año pasado, a través de un resultado [consecuencia de mis acciones] que ha impactado mi vida como nada ni nadie antes, finalmente comencé a verdaderamente observar que cada mañana en el mismo lugar que siempre corro, acontecen maravillosos eventos que si pongo plena atención en ellos, me ayudan a ser conciente de que el simple hecho de correr [vivir], acarrea consigo un mundo de regalos que antes no me daba cuenta que estaban ahí para mi. Por supuesto que para muchos esto también es algo ya conocido, sin embargo nuevamente debo hacer la distinción de que el saberlo nada tiene que ver con el ser conciente del ello.
Diversos factores contribuyen para que cada mañana la playa me reciba con “nuevos amaneceres”. Siempre es el mismo lugar, nunca el mismo escenario!. Elementos naturales como la colocación de las nubes en el cielo, una fresca brisa, la intensidad con que el mar revienta sus olas, el sonido del oleaje al regresar al mar a través de la fina arena o de las piedras, el vuelo de una gaviota, la ocasional bruma que baila sobre el mar, la ultima estrella en ocultarse aun resplandeciendo, entre otros, son diariamente los principales protagonistas de una gran fotografía con movimiento propio, que me confirma que ante tanto poder y grandeza soy un ser insignificante sin el control de las cosas, y que únicamente por el simple hecho de levantarme temprano se me otorga un gran privilegio.
Correr [vivir], no determina que yo pueda darme cuenta de que todo esto existe para mí cada día. Requiero decidir ser y estar presente para observarlos, vivenciarlo, y sobre todo, estar verdaderamente agradecido con Dios por ello. Actualmente soy conciente de que tomar esta decisión con autentica e inquebrantable determinación me ha sido la tarea más difícil a la que me he enfrentado. Tomar esta decisión ha representado para mi el atreverme a reconocer que puedo ser verdaderamente libre!. Libre de creencias, justificaciones y culpas, por la cuales durante tantos años yo vivía [corría] encerrado en mi mundo, defendiendo mi forma de pensar y mi forma de interpretar las cosas. O sea, siendo esclavo del egoísmo.
La enseñanza más relevante ha sido el hacerme conciente de que mi miedo más grande siempre había sido a ser libre. Y ahora observo que si me atrevo a creer que soy verdaderamente libre de mis ataduras, podré entonces verme completo y conectarme con lo Divino, para entonces finalmente comenzar a volar y deleitarme siendo pleno, y así, abrir el espacio para que Dios me otorgue las peticiones más anheladas en mi corazón.
Este año que pasó Dios me ha permitido observar claramente que lo más devastador hacia los demás y hacia mi mismo, ha sido mi egoísmo. Nada ha sido más fatal que el haber mantenido por tantos años la actitud de querer siempre recibir lo que yo quería, y de la forma en que yo creía que debía recibirlo. Afrontar esto a través de la perdida de quien más amo, ha sido la lección más grande que se me ha otorgado. Tarde o temprano la vida reclama justicia. Llegar hasta aquí en la forma en que lo genere ha sido doloroso y humillante para mi ego, y triste para mi ser. Sin embargo, a través de la misericordia Divina estoy recibiendo la más grande oportunidad para renacer y comenzar a vivir. He descubierto que la especialidad de Dios es convertir mis errores y sus consecuencias en bendiciones. Ahora me encuentro en un proceso de disciplina que me permite estar siendo forjado en carácter por El.
Actualmente puedo observar que en algunas ocasiones mientras corro tal vez por lo difícil del terreno, o por las piedras que el mar acarreó hacia a la playa, mi atención debe concentrarse en cada paso que doy sin poder voltear y disfrutar de lo que tal vez, sea el más hermoso de los amaneceres que Dios ha creado hasta ese momento. Y bueno estoy aprendiendo que habrá días que así deba de ser para evitar una grave caída y sus consecuencias, pero también aprendo que si le entrego el control y me permito ser guiado por El, ya no será así.
Señor, en el nombre de Jesús te doy gracias por el año que paso con todos sus acontecimientos. Te doy gracias por haber permitido la participación de todas las personas que con sus contribuciones y/o labor de programación y ventas, han hecho posible que PVMirror continué siendo leída cada vez por un mayor número de personas alrededor del mundo. Señor gracias muy especialmente por nuestros lectores. Solo porque Tú así lo permites es gracias a ellos que continuamos adelante, por favor bendícelos a todos y a sus familias.
Gracias Señor y para este nuevo año a Ti me entrego pidiéndote que tomes el total control de mi vida y sus detalles, pidiéndote que seas Tu quien navegue mi velero y me lleves a los lugares que Tu quieras. Por favor recíbeme como soy pues la verdad es que no tengo nada más que ofrecerte. Hoy soy y vivo conciente de que a Ti te necesito más que al mismo aire que respiro.
Que siempre se haga Tu Voluntad.
Feliz Año Nuevo 2007!
Jesús de Avila – El Editor
Email: editor@pvmirror.com
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